2008, Volumen suspendido | 3 mtrs altura * 1.6 mtrs de diámetro.


Estructura ovoide con un soporte interno metálico, y forrado con formas rectangulares de fieltro negro cosidas entre si, la forma late suavemente.


Es cautivador el nivel de desconcierto que produce este montaje. Al principio se percibe como un gran volumen orgánico, y al mismo tiempo su estructura se comprime de manera casi imperceptible, en un movimiento que es percibido como un latido muy sutil que se transmite a través de todo el volumen, este latido produce la sensación de remitir a una organicidad que tiene su identidad en suspenso, lo que a su vez genera un deseo de significación que queda vaciado en una distancia muy incomoda.


Una parte integral de mi trabajo son las distancias que se crean con aquellas formas orgánicas no inmediatamente reconocibles. Este volumen simula organicidades mas propias del imaginario cinematográfico y de los videojuegos, con lo cual aparece una cierta familiaridad, pero frente al cambio radical que supone la experiencia directa del volumen, el imaginario previo poco importa ante la incomodidad de enfrentarse a lo desconocido, por lo que aparecen paradojas que se vivencian en la relación entre forma y conducta.


El gran volumen de la forma contrasta con la sutileza de su latido, y esto hace necesario acercarse de una forma hipnótica, donde el enfrentarse a un gran volumen que pende le da una extraña inestabilidad. Me hace sentido la combinatoria entre lo "latente" y lo "pendiente", como si se diera cuenta de una relación que tanto en la forma como en la significación no estuviera resuelta, y donde esta sería la esencia que hace de este objeto algo incomodo. En adición a esto, hay una condición material de baja reflectabilidad que genera una negrura intensa, lo cual exacerba la sensación abismal de una entidad que es pura sombra.


La experiencia de esta forma colgante genera curiosidad pero también desconcierta a una mirada que se ve obligada a elevar la cabeza y como consecuencia perder el horizonte y desbalancearse, en este sentido la postura del espectador también es parte importante de aquella experiencia que permite crear una sensación de vulnerabilidad, la cual acentúa la naturaleza inquietante y provocadora del montaje, generando algo que se siente como cercano pero al mismo tiempo ajeno a la propia humanidad. Lo que desconcierta es el simbolismo que alcanza un objeto que da cuenta de una inhumanidad basada en distancias imposibles que se generan con el propio reconocimiento.